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La Ilustración en España

La Ilustración en España se inscribe en el marco general de la Ilustración europea (espíritu crítico, fe en la razón, confianza en la ciencia, afán didáctico). Las influencias que recibirá son esencialmente francesas.

Los ilustrados fueron una minoría culta formada por nobles, funcionarios, burgueses y clérigos. Básicamente se interesaron por:

þ Reforma y reactivación de la economía (preocupación por las ciencias útiles, mejora del sistema educativo).

þ Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país.

þ Interés por las nuevas ideas políticas liberales, aunque, en su mayor parte, no apoyaron planteamientos revolucionarios.

Reflejo del nuevo espíritu en España serán la creación de la Biblioteca Nacional (1.712) y la Real Academia Española (1.713), fundada ésta por Martínez Pacheco, marqués de Villena, y la R.A.E., que adopta el lema de “Limpia, fija y da esplendor”, y velará por la pureza del idioma, con un criterio normativo aunque no intransigente. Proliferarán tertulias, sociedades y salones literarios, donde gentes de cultura imponen sus gustos, basados en el orden, la pureza y la mesura, frente al dinamismo y la exageración barrocos precedentes.  Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia. Pese a los afanes ilustrados, la mayoría del país siguió apegada a los valores tradicionales.