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El Siglo de las Luces: la Ilustración y el Neoclasicismo

La Ilustración, propiciada por la burguesía, romperá abruptamente con el principio de autoridad y proclamará como única vía de conocimiento el predominio de la razón y la experiencia sobre la fe o la superstición. El cristianismo cede terreno a un vago deísmo natural, sin doctrina ni dogmas. Esta estructura del saber tendrá como consecuencia que la filosofía y la ciencia sean las disciplinas más valoradas. Este periodo será conocido como «Siglo de las Luces» o «Siglo de la razón» y buscará la felicidad humana a través de la cultura y el progreso.

Las nuevas ideas asociadas al pensamiento ilustrado hicieron que el arte y la literatura se orientaran hacia un nuevo clasicismo conocido como Neoclasicismo. En literatura se busca la expresión moderada de las emociones, y emular normas y reglas clásicas (puestas de actualidad gracias a los descubrimientos arqueológicos de este período). Al mismo tiempo se valoró el equilibrio y la armonía como el principio estético dominante. Al prevalecer el racionalismo y el sentido común, los impulsos más pasionales fueron reprimidos, en detrimento de la literatura de creación. De ahí que interesen más el ensayo, la sátira de costumbres, los tratados pedagógicos, etc., que la literatura de ficción. Se trata, en suma, más de enseñar que de manifestar sentimientos o entretener. La literatura, como conducto a través del que se manifiestan las ideas, cobra una función eminentemente didáctica, de ahí la propuesta neoclásica: “enseñar deleitando”.