Vista Artículos 2º Bachillerato

EJEMPLO

EL TEXTO

Cuando leemos, EL TEXTO escribimos, hablamos, escuchamos, conversamos, estudiamos, recitamos, cantamos… estamos emitiendo o recibiendo mensajes. Si estos mensajes son de carácter lingüístico e intencionados constituyen lo que conocemos como textos: un correo electrónico que ejemplo hemos recibido, un artículo de periódico que hemos leído, una conferencia a la que hemos asistido, un chiste que nos han contado, una novela, un diálogo entre dos amigos, una declaración de amor, un poema, una obra de teatro, una esquela, un prospecto, una tesis doctoral, un saludo…

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  • De extensión variable, el texto es la unidad lingüística máxima de comunicación oral o escrita con la que expresamos un mensaje completo.

El texto

    þ 

Científico-técnicos: textos informativos de naturaleza técnica o científica. Informes, monografías, conferencias, artículos , libros de texto, exámenes, instrucciones de uso, tesis doctorales, ensayos…

þ Humanísticos: estudian temas relacionados con el ser humano, el pensamiento, las relaciones sociales o la lengua

þ Jurídico-administrativos: Los textos administrativos son los documentos a través de los cuales se realiza la comunicación entre la Administración y los ciudadanos o en el ejercicio del derecho, llenos de tecnicismos de carácter legal.

þ Literarios: trasmiten sensaciones, emociones, sentimientos, ideas y pensamientos al lector prestando especial atención a la forma del mensaje.

þ Periodísticos: son los textos que se redactan para aparecer en medios masivos de comunicación, principalmente periódicos y revistas.

þ Publicitarios: pretenden persuadir al lector como consumidor, para que contrate un servicio o realice la compra de un producto

 

Otro ejemplo más

 

þ Científico-técnicos: textos informativos de naturaleza técnica o científica. Informes, monografías, conferencias, artículos , libros de texto, exámenes, instrucciones de uso, tesis doctorales, ensayos…

þ Humanísticos: estudian temas relacionados con el ser humano, el pensamiento, las relaciones sociales o la lengua

þ Jurídico-administrativos: Los textos administrativos son los documentos a través de los cuales se realiza la comunicación entre la Administración y los ciudadanos o en el ejercicio del derecho, llenos de tecnicismos de carácter legal.

þ Literarios: trasmiten sensaciones, emociones, sentimientos, ideas y pensamientos al lector prestando especial atención a la forma del mensaje.

þ Periodísticos: son los textos que se redactan para aparecer en medios masivos de comunicación, principalmente periódicos y revistas.

þ Publicitarios: pretenden persuadir al lector como consumidor, para que contrate un servicio o realice la compra de un producto

 

EL NOMBRE O SUSTANTIVO

EL SUSTANTIVO SEGÚN SU SIGNIFICADO

Nombran  seres, conceptos o cosas.

NOMBRES COMUNES. Nombran a todos los miembros de una clase:  perro, ciudad, mujer

CLASES DE NOMBRES COMUNES.

  1. Individuales/colectivos. Los sustantivos individuales nombran en singular seres únicos: soldado, perro, alumno… Los sustantivos colectivos nombran en singular al conjunto de miembros de la misma clase: ejército, piara, alumnado
  2. Animados/no animados. Los sustantivos animados nombran seres vivos: abuela, león, cigala… Los sustantivos no animados no: mesa, coche, cuadro
  3. Concretos/abstractos. Los sustantivos concretos podemos percibirlos por los sentidos o representarlos en nuestra mente: perfume, agua, viento, mesa… Los sustantivos abstractos no: felicidad, amor, marginación
  4. Contables/no contables. Los sustantivos contables se pueden enumerar: un libro, dos… Los sustantivos no contables no: arena, libertad, rencor
  5. Sustantivos de complemento argumental. Seleccionan algunos complementos exigidos por su significado: hija, hermano, madre (de), cuadro, foto (de), viaje, excursión (a, por, de)
  6. Sustantivos eventivos (o de suceso). Señalan acontecimientos que ocurren en un tiempo determinado: clase, concierto, rebelión
  7. Sustantivos cuantificativos. Denotan cantidad o cuantificación:  tajada, litro, porción, grupo
  8. Sustantivos  clasificativos  (o de clase). Denotan pertenencia o semejanza a una clase determinada:  clase, especie, suerte, tipo

 

NOMBRES PROPIOS. Nombran a un individuo dentro de una clase: Rex, Barcelona, María

CLASES DE NOMBRES PROPIOS.

  1. Antropónimos. Nombres de persona: López, Juan, Neruda
  2. Zoónimos. Nombres de animales: Babieca, Pluto
  3. Topónimos. Nombres de lugar: Londres, América, Duero

 

EL SUSTANTIVO DESDE EL PUNTO DE VISTA MORFOLÓGICO

Los sustantivos son palabras variables, pues poseen morfemas flexivos de género y número.

GÉNERO (MASCULINO Y FEMENINO).

En los sustantivos no animados, es una propiedad gramatical inherente marcada a través de la concordancia con el determinante o los adjetivos (el mapa, la pared, la mano diestra).

El género sirve para diferenciar el sexo del referente en los sustantivos animados (perro/perra, alumno/alumna).

En castellano, el masculino es el género no marcado, y el femenino el marcado.

No hay unas desinencias claras para indicar el género, aunque frecuentemente aparezca el masculino con el morfema –o o sin morfema (-Ø) (niño, juez, gobernador, alcalde, actor, rey) y el femenino con –a u otras terminaciones –iz, -na, -sa:  (niña, jueza, gobernador, alcaldesa, actriz, reina). 

En ocasiones el castellano recurre a otros procedimientos para diferenciar el género:

  1. Nombres heterónimos son distintos sustantivos para diferenciar el género y el sexo de los seres vivos: hombre/mujer; caballo/yegua.
  2. Nombres comunes en cuanto al género. Se diferencia por el determinante que les acompaña: el guionista/la guionista.
  3. Nombres ambiguos en cuanto al género. Pueden usarse indistintamente como masculinos o femeninos: el mar/la mar.
  4. Nombres epicenos. Añaden la palabra macho o hembra para indicar el sexo, pero no tienen distinto género gramatical: la iguana macho/ la iguana hembra.

 

NÚMERO (SINGULAR Y PLURAL).

El singular no aparece marcado (), mientras que el plural se forma en general de acuerdo con estas reglas:

  1. Plural acabado en –S, con palabras terminadas en vocal átona  o -á, -é, -ó tónicas casas, coches, bicis, carros, tribus, sofás, cafés, platós. Las palabras extranjeras: penaltys, bikinis. También algunas acabadas en consonante: zenits, mamuts…
  2. Plural acabado en –ES, -S indistintamente, con palabras terminadas en vocal –í, -ú tónicas: jabalís/jabalíes, tabús/tabúes.
  3. Plural acabado en –ES, con palabras terminadas en consonante -L, -N, -R, -D, -Z, -J: baúles, balcones, temores, verdades, raíces, relojes.
  4. Los nombres acabados en ­s o ­x no varían: las crisis, los tórax.

VALORES DEL “SE”

INTRODUCCIÓN

El pronombre SE tiene diferentes valores que no siempre son fáciles de diferenciar.

 VALORES DEL “SE”. ESQUEMA.

“SE” COMO PRONOMBRE

“SE” PRONOMBRE REFLEXIVO

Es cuando el sujeto hace la acción y la recibe“a sí mismo”: Juan se ata los zapatos.

Con valor reflexivo: Cuando el sujeto y el complemento (directo o indirecto) coinciden en la realidad (el complemento recibe la acción desarrollada por el sujeto), “se” tiene valor reflexivo: Juan lava a Juan > Juan se lava. “Se”, en estos casos, funciona como C.D. Si apareciera otro sintagma que funcionase como C.D. en la oración, la función del “se” sería entonces la de C.I.

      Juan   se (CI)   lava     la cara    > Juan    se (CD)  lava

“SE” PRONOMBRE RECÍPROCO

RECÍPROCO                                          Juan y Pedro se escriben cartas.

Es cuando existe reciprocidad entre los miembros de un sujeto múltiple: “mutuamente”.

 

Con valor recíproco: En estos casos la acción designada por el verbo es ejecutada y recibida mutuamente por los agentes que aparecen en el sujeto. Juan y Pedro se saludan: (Juan saluda a Pedro y Pedro saluda a Juan). La función de /se/ en este caso sería la de C.D. Si apareciera un C.D. expreso en la oración, /se/ funcionaría como C.I.:

 

Juan y Pedro se escriben cartas.           Se las escriben.

                      CI                 CD

“SE” PRONOMBRE SUSTITUTO DE LE/LES

SUSTITUTO DE LE / LES                    Se las compré yo.

Cuando  en la oración ya está pronominalizado el Objeto Directo, los pronombres “le” y “les” se sustituyen por “se” para evitar hacer el “le lo”.

 

Variante de le o les: Cuando el C.D. y el C.I. aparecen representados por sus pronombres átonos correspondientes, el del C.I. “le / les” adopta la forma “se”:

 

Compré un regalo al niño    >>   Se    lo       compré      //  En vez de * Le lo compré

                 CD          CI               CI    CD         

“SE” PRONOMBRE DATIVO ÉTICO

DATIVO ÉTICO o DE  INTERÉS         Se comió una manzana. Estudiadme.

Es un refuerzo pronominal enfático, ponderativo, expresivo, coloquial, afectivo que subraya a la persona que realiza la acción verbal y el interés del sujeto por la acción expresada. Alterna con las restantes personas: me, te, nos, os).

 

Por último, en algunos casos la forma /se/ que aparece se podría elidir sin que la oración cambiara de significado. La presencia de /se/, en estos casos llamado “dativo de interés” o “dativo ético”, es una marca del énfasis con que el hablante quiere subrayar la acción verbal:

 

Juan (se) comió dos chuletas                Los muchachos (se) bebieron dos botellas.

(Se) Leyó el libro sin rechistar

“SE” COMO MORFEMA

“SE” MORFEMA DE VERBO PRONOMINAL

DE VERBO PRONOMINAL                                   Se arrepiente.

Es cuando el verbo no existe sin el morfema pronominal. Así, arrepentirse existe, pero no arrepentir.

El pronombre forma parte de la unidad léxica del verbo, se analiza conjuntamente con él y no cumple función sintáctica. Alterna con las restantes personas: me, te, nos, os.

Encontramos el Se morfema de verbo pronominal en aquellos verbos que no se pueden emplear si no es con «se» y sus variantes, como «arrepentirse», «abalanzarse», «suicidarse», «acurrucarse» o «conchabarse». Si al detectar un «se», buscamos el verbo y comprobamos que no puede funcionar independientemente, sin el pronombre, estaremos ante un caso de «se» parte del verbo.

El gato se acurrucó en su cesta.

No me arrepiento de nada.

“SE” MORFEMA MODIFICADOR SEMÁNTICO

“SE” MODIFICADOR SEMÁNTICO                    No se acordaba de nada

Hay otra clase de verbos en español que también llevan la partícula «se», pero en este caso el verbo puede funcionar sin ella. La cuestión es que la presencia de «se» cambia el significado del verbo.

En este caso vemos que en la primera oración de cada par el verbo significa algo diferente a lo que

significa cuando se le añade el «se». También nos podemos fijar en que el verbo con «se» ya no es

transitivo, sino que lleva un complemento de régimen. Otros verbos similares son «comportar(se)»

u «ocupar(se)».

Los principales partidos acordaron no utilizar políticamente esos hechos.

El locutor no se acordó de presentar a su invitado.

“SE” MORFEMA DE ASPECTO INCOATIVO

MORFEMA DE ASPECTO INCOATIVO              Juan se va.

Indica que la acción está iniciándose.

En estos casos observamos que el morfema “se” aporta el significado de “ahora mismo”.

El niño se ha dormido

“SE” MORFEMA DE PASIVA REFLEJA

DE PASIVA REFLEJA.                                           Los perfumes no se tocan.

El sujeto expresado no produce la acción sino que la sufre (paciente), pero el verbo va en voz activa. Sólo en 3ª persona, concordando en singular o plural con su sujeto paciente.

 

Hay  casos en que /se/ es una marca de pasiva refleja y tampoco es pronombre, es sólo un índice del contenido pasivo de la oración. En estas oraciones se omite el agente de la acción verbal y aparece un sintagma nominal que funciona como sujeto léxico de la oración, pues concuerda en número y persona con el sujeto gramatical del verbo:

Se oyen las campanas.                                                Se oye la campana.

MPR       Suj. Pac.                                                   MPR      Suj. Pac.

Los perfumes se extraen de las plantas.

 Se desconvocó la reunión.

 Se vendieron varios cuadros.

“SE” MORFEMA DE IMPERSONAL REFLEJA

DE IMPERSONAL REFLEJA.                                Se está bien aquí.

Indica que el verbo no tiene sujeto y, por tanto, ningún sintagma concuerda con él.

 

 “Se” como marca de impersonalidad: Aquí “se” no es pronombre, sino índice o marca de impersonalidad. Estas oraciones no llevan nunca sujeto y el verbo aparece en tercera persona del singular:

Se vive bien aquí.    

En España se trasnocha mucho.

Entre visillos / Carmen Martín Gaite

Carmen Martín Gaite: vida y obra

Carmen Martín Gaite nació en Salamanca, el 8 de diciembre de 1925. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, junto a Ignacio Aldecoa, compañero también de generación literaria. Por aquel entonces tuvo su primer contacto con el teatro participando como actriz en varias obras. También empezó a colaborar en varias revistas como Trabajos y Días en Salamanca y Revista Nueva en Madrid.

En 1950 se trasladó a Madrid, donde se doctoró con la tesis Usos amorosos del XVIII en España. Ignacio Aldecoa, la introdujo en su círculo literario: Alfonso Sastre, Juan Benet, Rafael Sánchez Ferlosio…  Integrándose con la que sería conocida como la Generación del 50.

En 1954 se casó con Rafael Sánchez Ferlosio, con quien tendría una hija, Marta.

Integrante de la llamada Generación del 50, sus narraciones se centraron en personajes femeninos.

En 1955 gana el Premio Café Gijón, con El balneario, un libro de relatos.

En 1957 gana el Premio Nadal con su primera novela, Entre visillos (publicada en 1958). En esta novela refleja la anodina existencia de una serie de muchachas en el marco de una ciudad de provincias.

Posteriormente se distanciará de esta visión testimonial, propia de la época, con Ritmo lento (1963), donde priman los aspectos introspectivos y de comunicación interpersonal.

Retahílas (1974), quizá su principal novela, supuso una profundización en esta problemática, a la que se añade una reflexión sobre el propio hecho narrativo.

A partir de entonces su obra se centró en el análisis psicológico de las protagonistas, que repasan su vida y se enfrentan a los fantasmas del pasado. Así ocurre en Fragmentos de interior (1976), sobre una familia de clase media en el Madrid de la década de 1960; El cuarto de atrás (1978), cuyo personaje principal es una escritora que recibe la visita de un misterioso desconocido; Nubosidad variable (1992), que cuenta la trayectoria profesional y vital de dos escritoras; Lo raro es vivir (1995), rememoración del pasado de una mujer, e Irse de casa (1998), nueva evocación de los recuerdos de un personaje femenino.

Además de narrativa y ensayo, también se dedicó a la traducción; a la poesía, publicando en 1976 A rachas; al teatro, publicando en 1985, A palo seco y en 1999, La hermana pequeña; y, colaboró en la elaboración de guiones televisivos, Santa Teresa de Jesús (1982) y Celia (1989).

En 2000 se le diagnostica un cáncer que mes y medio después acabaría con su vida, el 23 de julio, en una clínica de Madrid. Es enterrada en El Boalo, donde residió sus últimos años y donde están enterrados sus padres y su hija.

Personajes y sociedad en Entre visillos

El relato se sitúa en una ciudad cualquiera de provincias, que algunos han identificado con la ciudad natal de la autora, Salamanca. La autora reproduce en esta novela a través de muchos diálogos y pocas descripciones, la vida cotidiana, muchas veces aburrida y monótona, de un grupo de hombres y mujeres jóvenes en un ambiente opresivo y lleno de prejuicios de la sociedad de la época, en los años 50. Una sociedad demasiado preocupada por las vidas ajenas que se oculta, como bien reza el título, tras los visillos, espiando el devenir de sus convecinos. La mayoría de los habitantes, a pesar de las apariencias, se siente atrapado en este ambiente asfixiante, de forma que, la ciudad se convierte en una gran cárcel, de la que nadie escapa a los comentarios o las críticas de los demás, que han de vivir bajo el yugo del qué dirán o presionados por cumplir las expectativas que la sociedad ha marcado para ellos. Una existencia rutinaria, aburrida e hipócrita bajo la que se esconde un mundo personal lleno de frustraciones, sueños imposibles e ilusiones inalcanzables.

Si la consideramos como novela coral, dialogada, son las voces femeninas, carentes de libertad, las que se oyen por encima del resto. Se trata de mujeres jóvenes, pertenecientes a la burguesía de provincias, cuyo único objetivo vital es encontrar un marido y dedicar su vida a actividades rutinarias y banales como pasear, ir a misa o acudir al baile. Unas se rebelan, sin embargo, otras se conforman y se limitan a reproducir los valores recibidos. Este universo femenino se sitúa frente al universo masculino. Los personajes masculinos de la novela tienen proyectos, estudian oposiciones, viajan con libertad y se relacionan con mujeres sin guardar las apariencias. Entre todos ellos, aparecerá el profesor de alemán, Pablo Klein, que regresa a la ciudad en la que vivió de pequeño, un hombre misterioso y solitario que despertará la curiosidad de todos y romperá, de alguna forma, la rutina de la urbe. El final de la novela, abierta, nos deja un poso de amargura, ya que, los conflictos planteados por las mujeres durante el relato resultan dramáticos al carecer de solución en una sociedad en la que, aún, las mujeres carecen del poder de decisión sobre el futuro de sus vidas.

Como personajes, cabe destacar los siguientes:

El Sr. Ruiz, padre de Mercedes, Julia y Natalia: es descrito por Natalia como un hombre cobarde, despreocupado, poco cariñoso y relativamente abúlico. A pesar de que permite que Natalia estudie en un instituto público, la actitud que ejerce sobre sus hijas es de absoluta dominación. No acepta el noviazgo de su hija Julia con Miguel, causa de la desestabilización emocional de ésta y motivo que desencadena su huida a Madrid.

Tía Concha: tras la muerte de la madre de Natalia, ésta se instala en la casa de la familia de su hermana y adopta el rol de mujer de la casa, aunque no de madre, a pesar de que ejerce más control y represión sobre las tres hermanas que el mismo padre. Natalia, hablando con su padre, le dice “… la tía Concha nos quiere convertir en estúpidas, sólo nos educa para tener un novio rico, y que seamos lo más retrasadas posible en todo”.

Mercedes: es la hermana mayor de Natalia y tiene treinta años. Se ha convertido en la solterona prematura de la familia, siendo víctima y encarnación de la rigidez de la sociedad patriarcal. Su frustración degenera en un malhumor permanente y en un enfrentamiento constante con Julia, que sí tiene novio.

Julia: es la hermana de Mercedes y Natalia, y uno de los personajes principales de la novela. Está enamorada de Miguel, un hombre liberal que vive en Madrid y subsiste como guionista de cine, pero su padre no aprueba el noviazgo. Se encuentra en una constante dicotomía entre sus sentimientos, bastante voluptuosos, y la herencia cultural que le impide la rebelión contra el padre, así como los preceptos morales que le han inculcado. Durante toda la novela este personaje se limita a pasar de la exaltación amorosa al confesionario de la iglesia mientras su novio le intenta hacer ver, reiteradamente, las paradojas de su situación y le insta a que salga de Salamanca y se vaya a Madrid para casarse con él y vivir allí, pero sobre todo la anima a que encuentre trabajo y sea un poco más independiente. Finalmente, este personaje se llena de valor y se marcha a Madrid sin el consentimiento paterno, de modo que triunfa como persona y como mujer.

Miguel: es el novio de Julia, rechazado por la familia Ruiz por no pertenecer a una familia conocida (puesto que vive en Madrid) y por no respetar ninguno de los convencionalismos familiares establecidos en esa época. Miguel es un hombre libre e independiente que ni quiere ni busca la aprobación paterna para poder casarse con Julia, a la vez que representa una continua invitación al deseo sexual. Él quiere que Julia entienda que si se quieren no hay razón para reprimir los deseos sexuales y amorosos, y que no hay por qué casarse antes de convivir.

Natalia: es la menor de las tres hermanas, coprotagonista de la novela junto a Klein. Ejerce el papel de “chica rara”. Se caracteriza por no acatar las normas convencionales. Presenta el carácter soñador, independiente y rebelde de cualquier adolescente. Vive el sometimiento de su joven amiga Gertru a los cánones sociales, lo que hace que todavía se reafirme más en su independencia y rebeldía. Otra experiencia que ayuda a definir el destino de Natalia es la relación amorosa de su hermana Julia. Cuando esta, finalmente, le expresa a Natalia sus deseos de marcharse a Madrid en contra de la voluntad de su padre, Natalia le contesta: “Me parece maravilloso que te quieras ir. Te tengo envidia …” El tercer eje que influye en Natalia es Pablo Klein: el profesor la incita a defender su intención de estudiar una carrera frente a la voluntad paterna, y le advierte de que la sumisión a la familia perjudica muchas veces, puesto que limita o anula la libertad del individuo.

Pablo Klein: es el otro coprotagonista de la novela y asume el papel de narrador en primera persona en diversos capítulos. Su condición de extranjero ofrece una perspectiva privilegiada sobre la sociedad de la posguerra española, representada en esta provincia salmantina. De él sabemos que ronda la treintena y que, tras haber viajado por varios países, llega a la ciudad en la que transcurre la historia con el único objeto de volver a mirar con otros ojos la ciudad en la que había vivido de niño. Es un personaje misterioso de cuyo pasado solo se sabe lo que cuenta la madre de Elvira y Teo, quien le recuerda llevando una vida bohemia junto a su padre, un científico alemán, cuando aún era un niño.

Elvira: Es la heroína fracasada de la novela, una chica que vive atrapada en un atormentado mundo interior que se debate entre sus propias convicciones y la presión social. Se trata de un personaje profundamente contradictorio que encuentra en la seguridad de Klein una atracción erótica inconfesada. Vive empeñada en parecer una mujer independiente y segura de sí misma, puesto que goza de cierta libertad dentro de su familia: tiene su propio espacio, una habitación individual, completó sus estudios y su pasión por el arte se ve apoyada por su madre y por su hermano Teo. Pero la liberación del deseo que le provoca Klein desestabiliza a este personaje, haciendo que se encierre en sí mismo, gravitando sobre su impotencia y su falta de coraje. La tensión erótica que surge pone a prueba esta doble moral y nos devuelve a un ser atrapado en la lucha interior entre la fantasía y la barrera que la sociedad patriarcal de la España de posguerra ofrecía a todas las mujeres. Su indeterminación y su incapacidad para superar sus frustraciones serán lo que finalmente la separe de Pablo y la hagan recluirse en Emilio, una puerta abierta al matrimonio que asegura la reproducción de los esquemas patriarcales y es, sin embargo, la constatación de su derrota.

Lucía, viuda de Domínguez: es la madre de Teo y Elvira. Su primera aparición en la novela, igual que la de sus hijos, tiene lugar en su propia casa escasos días después de la muerte de su marido. Es una mujer profundamente preocupada por el qué dirán, y en todas sus apariciones va acompañada de un aura de artificialidad que su hija Elvira es la primera en criticar. Así, impone en su casa y a su familia un luto arduo y tradicional que se esfuerza por recargar.

Teo: es el hermano mayor de Elvira y el prototipo de lo que en la época se consideraba un “buen partido”. Se trata de un hombre respetuoso, educado y buen estudiante que a lo largo de la novela prepara las oposiciones a notario. Respeta profundamente a su hermana y no ejerce sobre ella ningún tipo de control, es más, la anima en su deseada pero insípida carrera como artista.

Gertru: es la amiga de Natalia. Representa de manera inequívoca el modelo femenino predominante en España hasta bien entrados los setenta: es la típica joven apenas salida de la adolescencia que conoce a un chico y, persuadida por él, abandona los estudios para casarse y asumir el papel de mujer entregada al servicio de su marido y a la educación de los hijos. Su perfil no sería completo sin la presencia de Ángel, su prometido, que es al mismo tiempo un personaje tipo con las características del hombre español donjuanesco que busca a una joven virtuosa e ignorante sobre la que ejercer una relación de poder. El infantilismo de Gertru y su incapacidad para ver la realidad de manera distinta a como la describe la figura idolatrada del hombre la hacen víctima de constantes abusos por parte de Ángel. La diferencia de edad entre ambos, que supera la decena, se convierte en un factor decisivo para el ejercicio de una autoridad revestida de actitudes paternalistas. Avanzada la novela, el poder de Ángel sobre ella muestra su mayor crudeza cuando Gertru vuelve a cuestionarse la continuidad en el instituto: “Para casarte conmigo (…), con que sepas ser mujer de tu casa, basta y sobra. Te he dicho que lo que más me molesta de una mujer es que sea testaruda, te lo he dicho. No lo resisto”. Pero a pesar de pequeños gestos aislados de rebeldía, Gertru es uno de los personajes femeninos menos luchadores de esta novela y ejemplifica el acatamiento de las decisiones establecidas por el hombre.

Ángel: es el prometido de Gertru. Tiene alrededor de treinta años y es aviador. Ejerce su promiscuidad con las mujeres, su afición a la bebida y el sometimiento de Gertru a todas sus decisiones con total impunidad. Este personaje encarna el prototipo del hombre dominador propio de la época franquista y todos los valores que giran en torno a él. En cierto momento, hablando con Manolo Torre y refiriéndose a Gertru, dice: “Y sobre todo mira, lo más importante, que es una cría. Ya ves dieciséis años no cumplidos. Más ingenua que un grillo. Qué novio va a haber tenido antes ni qué nada. Es una garantía”

Yoni y Teresa: son los dos hijos del dueño del Gran Hotel, unos de los espacios más recurrentes en la novela. Ambos muestran una prematura y más que notable ruptura con la tradición. Yoni es un joven escultor al que todo el mundo admira porque lo ven moderno, libre, sin prejuicios y muy selectivo con sus amistades por haber viajado a otros países, y también por las famosas fiestas que se celebran en su estudio, ubicado en el ático del Gran Hotel. Él se encarga de importar música de otros países y revistas que no se venden en España. Por su parte, Teresa es la hermana mayor de Yoni y se quedó viuda poco después de casarse. Entre bromas, hace gala de una homosexualidad encubierta y pasa agradables ratos con las amigas extranjeras y más liberales de Yoni.

ACTAS REUNIÓN ABRIL 2019 PAU LENGUA CASTELLANA COMUNIDAD VALENCIANA

Características del examen para el curso 2019-2020

El examen planteará dos opciones (A y B) entre las que podrá elegir el alumnado.

Cada opción constará de tres bloques de preguntas, un bloque común (el correspondiente a COMUNICACIÓN ESCRITA) y dos incluidos en las dos opciones que contendrán preguntas diferentes.

BLOQUE COMÚN:

I. Comunicación escrita (0-4 puntos)

Habrá un primer bloque de “comunicación escrita”, con una puntuación máxima de 4 puntos. Este bloque será común a las dos opciones A y B.
En este bloque se incluirán tres preguntas referidas a un texto.

Resumen del texto (0-1 punto).

El alumno demostrará su capacidad de síntesis produciendo un texto coherente y cohesionado, con la extensión adecuada y respetando el contenido del texto. Se aconseja que dicho resumen no supere el 25% de la extensión del propio texto, ya que, de lo contrario, se desvirtúa su función.

Pregunta de comprensión (0-1 punto).

Con una extensión no superior a un párrafo, el alumnado habrá de demostrar su capacidad de identificar correctamente algún aspecto del contenido del texto; por ejemplo, la tesis sostenida por el autor o la autora, o el tipo de argumentación utilizado, o el tipo de organización estructural. También pueden incluirse preguntas relacionadas con la posición del autor ante el tema del texto (p.ej., si el autor está a favor o en contra de determinada afirmación o si determinada afirmación es la idea principal del texto o no). No se incluirán cuestiones referidas a “ideas principales y secundarias” (ya reflejadas en el resumen) ni a la estructura “externa”.
NB. En cada examen se podrá especificar la extensión máxima de ese párrafo. Pregunta de producción (0-2 puntos).

El alumnado habrá de elaborar un texto en registro formal de carácter expositivo- argumentativo, con una extensión aproximada de 200-300 palabras, en el que habrá de demostrar su capacidad de expresión ordenada y coherente sobre un tema relacionado con el texto propuesto. Para su corrección, se tendrán en cuenta aspectos como los siguientes:
– la adecuación de la respuesta a la pregunta formulada;
– el registro utilizado (ausencia de coloquialismos, uso de expresiones adecuadas a este tipo de textos);

– el nivel de competencia en el manejo de los recursos morfosintácticos (relaciones interoracionales, sintaxis rica, ausencia de anacolutos, marcadores discursivos, etc.);
– el uso adecuado del léxico y la puntuación, además de la ortografía.

BLOQUES DISTINTOS EN LAS OPCIONES A Y B

Las dos opciones incluirán un bloque sobre CONOCIMIENTO DE LA LENGUA y un bloque sobre EDUCACIÓN LITERARIA.

II. Conocimiento de la lengua (0-3 puntos)

El segundo bloque tendrá una puntuación máxima de 3 puntos. Constará de dos preguntas (1,5 puntos cada una) que pueden versar sobre sintaxis, morfología, modalización o léxico y semántica.

Las opciones A y B podrán incluir preguntas sobre las mismas materias (sintaxis, morfología, etc.) aunque sean diferentes las preguntas concretas. Es decir, no se plantea que si, por ejemplo, las preguntas de A se refieren a sintaxis y morfología, las preguntas de B tengan que referirse una a léxico y semántica y otra a modalización. La opción A podría incluir una pregunta de sintaxis y otra de morfología, pongamos por caso, y la opción B una de sintaxis y otra de léxico y semántica.

a) Cuestiones sobre sintaxis.

Se formularán cinco preguntas referidas a una oración que podrán versar sobre la función sintáctica de determinados constituyentes, la composición de determinados sintagmas, la clase en la que se pueda(n) incluir la oración principal o alguna(s) subordinada(s), o cualquier otro aspecto importante de la sintaxis oracional. El alumno deberá responder únicamente a las cuestiones formuladas, sin necesidad de realizar el análisis completo de la oración.

b) Cuestiones sobre morfología

Se realizará un análisis morfológico de cinco palabras en el que se incluirán los siguientes aspectos: a) identificación de la categoría léxica (sustantivo, adjetivo, etc.) a la que pertenecen; b) segmentación de las palabras en sus componentes (indicando expresamente lexemas, prefijos, sufijos derivativos, sufijos flexivos, etc.) y c) identificación de la clase a la que pertenecen esas palabras, de acuerdo con el procedimiento de formación (simple, derivada, etc.).

c) Cuestiones sobre modalización

El alumnado deberá comentar cinco tipos de rasgos modalizadores presentes en el texto propuesto, ilustrándolos con ejemplos extraídos de ese texto.

d) Cuestiones sobre léxico y semántica.

Este apartado constará de cinco preguntas, en las que el alumno demostrará su conocimiento tanto del léxico como de las relaciones de significado, a partir de cuestiones relacionadas con sinonimia, antonimia, hiperonimia, meronimia, etc.

III. Educación literaria (0-3 puntos)

Las preguntas incluidas en las opciones A y B versarán sobre autores distintos.

En cada una de las opciones, se plantearán 3 preguntas (0-1 punto cada una) tomando como punto de partida un breve fragmento de una de las tres obras propuestas. A través de las respuestas a esas preguntas el alumnado demostrará su nivel de comprensión de la obra, así como su conocimiento sobre la temática, los personajes, el estilo, trascendencia de esta en la producción del autor, los movimientos literarios de la época u otros elementos culturales y sociales con los que el texto muestre conexión.

Una de las preguntas estará relacionada con aspectos externos (contexto, obras del autor o de la autora, etc.). Las otras dos preguntas se referirán al texto propuesto en el examen.

Las respuestas deberán ser breves (no más de un párrafo) y dirigidas a desarrollar el contenido de la pregunta de forma concisa y clara.

Para la evaluación de este bloque se tendrán también en cuenta aspectos de redacción y de estilo.

NB. En cada examen se podrá especificar la extensión máxima de ese párrafo.

Modelo de examen PAU / Lengua castellana

ANEXO II

MODELO DE EXAMEN COMPLETO CASTELLANO: LENGUA Y LITERATURA
BAREMO DEL EXAMEN:
Comunicación escrita: 0-4 puntos Conocimiento de la lengua: 0-3 puntos Educación literaria: 0-3 puntos

Elija una de las dos opciones (A y B) que se le ofrecen Conteste a todas las preguntas de la opción elegida

TEXTO

La belleza y el mal
Ángeles Caso

La música me parece la expresión más extraordinaria del espíritu humano, la única que nos iguala realmente a los dioses. Escuchar música no es para mí sólo un hecho sensorial, sino además un acto que afecta a todo mi ser, el físico y también el mental. De entre las infinitas experiencias musicales de las que, por fortuna, he podido disfrutar, ninguna me resulta tan intensa, tan profundamente conmovedora, como la que me hace sentir, una y otra vez, el tercero de los últimos cuatro lieder de Richard Strauss.

Es una canción de apenas cinco minutos, para soprano y orquesta, escrita por el compositor austriaco en 1948, un año antes de morir. Basada en un poema de Hermann Hesse, habla de los momentos previos al sueño, cuando nos preparamos para entrar en el “círculo mágico de la noche”. Pocas personas, pienso, han sido capaces de crear algo tan bello y tan lleno de serenidad como ese breve Beim Schlafengehen.

Cuando Richard Strauss compuso ese lied, hacía tres años que había terminado la Segunda Guerra Mundial. Tres años que Hitler y Goebbels se habían suicidado, después de haber sido culpables de la destrucción de buena parte del planeta y de la muerte de millones y millones de personas. Strauss había sido colaborador del régimen nazi. Es cierto que trató de proteger a algunos judíos cercanos, como su buen amigo el escritor Stephan Zweig. Pero también es cierto que no se marchó cuando los nazis llegaron al poder, como hicieron otros muchos artistas e intelectuales, entre ellos el propio Zweig.

Se quedó allí, trabajando, supuestamente, a favor de la música “alemana” –que los dioses le perdonen la barbaridad– y componiendo algunas piezas en honor del régimen. E incluso fue presidente de la Cámara de Música del Reich, el órgano que controlaba la vida musical alemana y que, por supuesto, prohibía la interpretación de obras de compositores judíos, de “degenerados” como Stravinski o de “negros” como los músicos de jazz.

Y, sin embargo, después de haber contribuido al mal supremo, fue capaz de escribir algo tan sobrehumanamente bello como Beim Schlafengehen. Cuando termino de escucharla, nunca puedo dejar de preguntarme cómo es posible que alguien que ha visto tan de cerca tanta crueldad, que incluso ha formado parte más o menos confusa de ella, haya podido encontrar tanta inocencia y tanta paz dentro de sí. ¿Es tal vez eso, simplemente, ser humano?

Magazine, 11/2/2018

OPCIÓN A

I. Comunicación escrita (4 puntos)

I.1 Comprensión (2 puntos)
I.1 1. Breve resumen del contenido del texto (1 punto)

I. 1.2. Razone cuál es, en su opinión, la tesis que plantea la autora en el texto (extensión máxima: una línea) (1 punto).

1.2. Producción (2 puntos).

Aporte argumentos a favor/en contra de la siguiente afirmación: A los artistas hay que juzgarlos por su obra y no por su comportamiento. Escriba para ello un texto de entre 200 y 300 palabras en registro formal

II. Conocimiento de la lengua (3 puntos)

1. Responda a las preguntas que se incluyen más abajo partiendo de la siguiente oración: “La música me parece la expresión más extraordinaria del espíritu humano, la única que nos iguala realmente a los dioses” (0-1.5 puntos)
a) Diga cuál es la función sintáctica que desempeña dentro de su sintagma verbal el sintagma “a los dioses” (0,3 puntos).
b) Diga cuál es la función sintáctica que desempeña el sintagma nominal “la única que nos iguala realmente a los dioses” (0,3 puntos).
c) Diga qué clase de oración es “que nos iguala realmente a los dioses” y cuál es su función sintáctica (0,3 puntos).
d) Diga cuál es la función sintáctica de “que” dentro de su oración (0,3 puntos).
e) Analice la composición del sintagma nominal “la expresión más extraordinaria del espíritu humano” (0,3 puntos).

2. Analice la estructura interna de las siguientes palabras, descomponiéndolas en sus formantes morfológicos básicos indicando expresamente el tipo de morfemas que se advierten en cada caso: extraordinaria, conmovedora, intelectuales, sobrehumanamente y degenerados. A continuación, señale la categoría léxica a la que pertenecen (sustantivo, adverbio, etc.) y la clase en la que se incluyen según su estructura (simple, derivada, etc.) (0-1,5 puntos)

III. Educación literaria (3 puntos)

A partir del siguiente texto, responda a las 3 preguntas que se plantean a continuación:

«Si lloras porque has perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas», había leído Teo en un libro de pensamientos sobre la resignación y el dolor que tenía su hermana en la mesilla de noche. Dijo a su madre que comprara café bueno y se metió en su cuarto a preparar las oposiciones a Notarías.
—¿Ya no va a Madrid? —le preguntaban a Elvira sus amigas.
—No. Ha dicho que no necesita academia, que las piensa sacar lo mismo ahora. Será que no quiere dejaros solas a tu madre y a ti.
—No sé.
—Chica, qué fiera, yo le encuentro un mérito enorme. Vaya fuerza de voluntad, con el ánimo que tendrá después de lo que os ha pasado.

—Él dice que eso del ánimo es pretexto de vagos, que querer es poder.
—Ya ves, igual las saca. ¿Y Emilio?
—¿Emilio, qué?
—Que si las sacará Emilio.
—Ay, vaya preguntas, yo qué sé.
—Mujer, algo te habrá dicho, ¿no viene a estudiar con tu hermano?
—Eso parece, alguna vez lo veo que viene. En plan de consulta.
Las chicas sin novio andaban revueltas a cada principio de temporada, pendientes de los chicos conocidos que preparaban oposición de Notarías. Casi todas estaban de acuerdo en que era la mejor salida de la carrera de Derecho, la cosa más segura. Otras, las menos, ponían algunos reparos.

a) ¿A qué parte de la obra (capítulo, momento) a la que pertenece el texto corresponde el fragmento? Contextualícelo y responda en un párrafo no superior a 5 líneas (0-1 punto).
b) Dentro de la producción del narrador o narradora que escribió este texto, ¿a qué etapa pertenece esta obra? Caracterícela en un máximo de 3 líneas (0-1 punto)..
c) En la frase “Las chicas sin novio andaban revueltas a cada principio de temporada, pendientes de los chicos conocidos que preparaban oposición de Notarías”, ¿cuál es la postura que manifiesta del autor sobre la vida cotidiana de las mujeres y la sociedad española de la época? Razone su respuesta en un máximo de 4 líneas (0-1 punto).

OPCIÓN B

I. Comunicación escrita (4 puntos)

I.1 Comprensión (2 puntos)
I.1 1. Breve resumen del contenido del texto (1 punto)
I.1.2. Razone cuál es, en su opinión, la tesis que plantea la autora en el texto (1 punto).

1.2. Producción (2 puntos).

Aporte argumentos a favor/en contra de la siguiente afirmación: A los artistas hay que juzgarlos por su obra y no por su comportamiento. Utilice para ello entre 200 y 300 palabras en registro formal

II. Conocimiento de la lengua (3 puntos)

1. A partir de la siguiente oración: Escuchar música no es para mí solo un hecho sensorial, sino además un acto que afecta a todo mi ser, el físico y también el mental(0- 1,5 puntos).
Responda a las siguientes preguntas:
a) Función sintáctica de escuchar música
b) Diga qué clase de oración es que afecta a todo mi ser, el físico y también el mental y cuál es su función sintáctica.
c) Diga cuál es la función sintáctica de que en su oración.
d) ¿Cuál es la función sintáctica de un hecho sensorial?
e) Indique dónde empieza y dónde termina el SN cuyo núcleo es el sustantivo acto.
Razone su respuesta.

2. Léxico y semántica:
a) Explique el significado de degenerados en el contexto en que aparece.
b) Sustituya previos por un sinónimo.
c) Indique un antónimo de sensorial.

d) Sustituya la expresión de cerca por una locución sinónima.
e) Explique por qué la vida musical alemana es una metáfora y clasifíquela.
(0-1,5 puntos)

III. Educación literaria (3 puntos)

A partir del siguiente texto, responda a las preguntas que se plantean a continuación:

La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira mira.
El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos.

a) En el texto hay dos términos (símbolos, temas) característicos de la obra de este autor:
luna y gitanos. Explica brevemente (entre 2 y 4 líneas) el significado de ambos.
b) Dentro de la producción del poeta que escribió estos versos, ¿a qué etapa pertenece esta obra? Defínela en un máximo de tres líneas.
c) ¿Con qué generación literaria se identifica el autor del poema? Enumera tres características de la misma.

LORCA

Poemas del cante jondo

Baladilla de los tres ríos

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques,

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

Sorpresa

Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.
¡Cómo temblaba el farol!
Madre.
¡Cómo temblaba el farolito
de la calle!
Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abierto al duro aire.
Que muerto se quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.

Canciones

El lagarto está llorando

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay, cómo lloran y lloran,
¡ay! ¡ay! cómo están llorando!

Canción del jinete (1860)

En la luna negra
de los bandoleros,
cantan las espuelas.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
…Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
sangraba el costado
de Sierra Morena.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
La noche espolea
sus negros ijares
clavándose estrellas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

Despedida

Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

Suicidio

El jovencillo se olvidaba.
Eran las diez de la mañana.

Su corazón se iba llenando
de alas rotas y flores de trapo.

Notó que ya no le quedaba
en la boca más que una palabra.

Y al quitarse los guantes, caía,
de sus manos suave ceniza.

Por el balcón se veía una torre,
él se sintió balcón y torre.

Vio, sin duda, cómo le miraba
el reloj detenido en su caja.

Vio su sombra tendida y quieta,
en el blanco diván de seda.

Y el joven rígido, geométrico,
con un hacha rompió el espejo.

Al romperlo, un gran chorro de sombra
inundó la quimérica alcoba.

Romancero gitano

Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

Romance sonámbulo

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
. . .
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Romance de la pena negra

A José Navarro Pardo

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.

Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.

Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?

Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.

Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.

No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.

¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.

¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!

Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla

a Margarita Xirgú

  Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
con una vara de mimbre
va a Sevilla a ver los toros.
Moreno de verde luna
anda despacio y garboso.
Sus empavonados bucles
le brillan entre los ojos.
A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.
Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.

                        *

  El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos.
Las aceitunas aguardan
la noche de Capricornio,
y una corta brisa, ecuestre,
salta los montes de plomo.
Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
viene sin vara de mimbre
entre los cinco tricornios.

  Antonio, ¿quién eres tú?
Si te llamaras Camborio,
hubieras hecho una fuente
de sangre con cinco chorros.
Ni tú eres hijo de nadie,
ni legítimo Camborio.
¡Se acabaron los gitanos
que iban por el monte solos!
Están los viejos cuchillos
tiritando bajo el polvo.

  A las nueve de la noche
lo llevan al calabozo,
mientras los guardias civiles
beben limonada todos.
Y a las nueve de la noche
le cierran el calabozo,
mientras el cielo reluce
como la grupa de un potro.

Romance de la Guardia Civil

A Juan Guerrero,

Cónsul general de la Poesía

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

*

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vió y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

*

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido,
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche
noche, que noche nochera.

*

La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.

*

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

*

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.

*

La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

*

¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
juego de luna y arena.

Poeta en Nueva York

La aurora

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Nueva York (oficina y denuncia)

A Fernando Vela

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Grito hacia Roma (Desde la torre del Chrysler Building)

Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
Peces de arsénico como tiburones,
tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
Y agujas instaladas en los caños de la sangre,
mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbón machacado
rodeado de miles de campanillas.

Porque ya no hay quien reparte el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elegantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.

Los maestros enseñan a los niños
una luz maravillosa que viene del monte;
pero lo que llega es una reunión de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
pero debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundación;
el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.

Pero el viejo de las manos traslucidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos;
dirá: amor, amor, amor,
entre el tisú estremecido de ternura;
dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.

Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los
directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

I La cogida y la muerte

las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

II La sangre derramada

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.

¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!

III Cuerpo presente

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

IV Alma ausente

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Diván del tamarit

Casida de la mujer tendida

Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espada fulgurante,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.

Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno,
bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.

Casida de las palomas oscuras

Por las ramas del laurel
vi dos palomas oscuras.
La una era el sol,
la otra la luna.
«Vecinita», les dije,
«¿dónde está mi sepultura?»
«En mi cola», dijo el sol.
«En mi garganta», dijo la luna.
Y yo que estaba caminando
con la tierra por la cintura
vi dos águilas de nieve
y una muchacha desnuda.
La una era la otra
y la muchacha era ninguna.
«Aguilitas», les dije,
«¿dónde está mi sepultura?»
«En mi cola», dijo el sol.
«En mi garganta», dijo la luna.
Por las ramas del laurel
vi dos palomas desnudas.
La una era la otra
y las dos eran ninguna.

Sonetos del amor oscuro

Soneto de la dulce queja

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

El poeta pide a su amor que le escriba

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

 Lorca, memoria de un poeta. RTVE  (seguir el enlace–>)

LA COMUNICACIÓN

EL LÉXICO DEL ESPAÑOL

Origen de las lenguas hispánicas

En el año 218 a.C., la Península Ibérica fue invadida por los romanos, quienes, poco a poco, fueron imponiendo su lengua, el latín, a los antiguos pobladores (iberos, celtas y celtíberos). Sobre el sustrato de las lenguas prerromanas, se impondrá el latín hasta hacerlas desaparecer, a excepción del vasco, cuyo origen desconocemos aun hoy día. Eso sí, el latín que el pueblo hispanorromano hablaba en la Península era la variedad coloquial o latín vulgar, no el clásico.

Con el desmembramiento del Imperio Romano de Occidente llegaron otros pueblos a la Península, procedentes del norte de Europa. Suevos, alanos, vándalos y fundamentalmente visigodos, incrementaron el léxico con germanismos, aunque el latín vulgar peninsular seguía siendo la lengua del pueblo.

El factor que determinó la fragmentación del latín y la formación de los dialectos romances peninsulares fue la invasión árabe del siglo VIII. El Islam conquistó rápidamente casi toda la Península, y los cristianos tuvieron que hacerse fuertes en la cordillera cantábrica y los Pirineos, desde donde comenzaron la Reconquista. El aislamiento al que estuvieron sometidas las comunidades cristianas hizo que el latín evolucionara de forma distinta en cada una de ellas, lo que propició el nacimiento de los dialectos romances: catalán, navarro-aragonés, castellano, astur-leonés, galaico portugués y mozárabe.

El latín continuaba utilizándose como lengua de cultura y en la escritura, pero, con el paso del tiempo, algunos de sus dialectos se constituyeron en lenguas porque se convirtieron en medios de expresión culta y literaria.

Palabras de origen latino

El 70% de nuestro vocabulario es de origen latino, frente a un 10% de origen culto griego, un 8% árabe y el resto procedente del sustrato prerromano y otras lenguas posteriores.

Llamamos palabras patrimoniales a las palabras de origen latino que han llegado a nuestra lengua tras un proceso de evolución fonética de siglos.

FENÓMENOS LÉXICOS

Decimos que se da homonimia entre dos o más palabras, cuando estas confluyen en un mismo significante. Este hecho provoca que en ocasiones las confundamos con palabras polisémicas, que, en realidad, son justo lo contrario: palabras que poseen un mismo significante que alberga varios significados. Así pues, para poder distinguir homonimia y polisemia debemos acudir al origen etimológico de la palabra. Si se trata de la misma palabra que ha adquirido nuevos significados, nos encontramos ante una palabra polisémica. Por el contrario, si son varias las palabras (de origen etimológico diverso) las que coinciden en un mismo significante, tenemos varias palabras homónimas.

Homonimia

Dos o más palabras que sean homónimas, al tener el mismo significante (imagen mental del sonido), se pronunciarán igual siempre, por lo que todas ellas son homófonas. Cuando, además, también se escriben igual, se dice que son homógrafas. En nuestro ejemplo, llama presenta el fenómeno de homonimia y no solo presenta homofonía sino tambiénhomografía.

Una palabra es polisémica si tiene varios significados, es decir, la polisemia se da cuando el significante de una palabra posee varios significados. Por ejemplo, la palabra “yema” puede referirse a la de los dedos, a la del huevo…, la palabra “banco”…

Los distintos significados de una misma palabra se denominan acepciones y, por lo general, guardan alguna relación semántica entre sí.

La mayoría de las palabras son polisémicas, por lo que, a menudo, para interpretarlas correctamente el hablante debe tener en cuenta el contexto y la situación.

Decimos que dos o más palabras son sinónimas cuando tienen un significado parecido, o lo que es lo mismo, varios significantes comparte un significado: coche/carro/vehículo/automóvil.
En pocas ocasiones la sinonimia es total y podemos intercambiar en cualquier contexto los sinónimos: letal/mortífero. Mucho más frecuente es la sinonimia parcial, pues los sinónimos lo son en algunos contextos pero no en todos.
En muchas ocasiones dos palabras se consideran sinónimas, pero no intercambiables, ya que existen diferencias de registro o geográficas en su uso. No es indiferente usar una u otra de estas palabras en un mensaje dado, porque las palabras tienen distintas connotaciones, distintos valores afectivos (por ejemplo, guita, dinero). Hay razones de índole familiar, regional, etc., que hacen que unos hablantes utilicen alguna o algunas de estas palabras.

Además, al usar los sinónimos hay que tener en cuenta las diferencias de uso. Por ejemplo, la palabra viejo aplicada a una persona mayor tiene una connotación despectiva que no tiene anciano, que es más respetuosa.

Los términos que dan nombre a realidades opuestas y, por tanto, expresan significados contrarios son palabras antónimas, como miedo y valor.

La oposición de significados o antonimia puede ser de varias clases:

Antónimos graduales: representan grados entre los extremos opuestos de una escala. Así, entre las palabras frío y caliente se puede establecer la gradación frío-fresco-tibio-cálido-caliente.

Antónimos complementarios: la oposición entre el significado de dos palabras no admite gradación, son totalmente incompatibles: sano/enfermo, encendido/apagado, muerto/vivo.

Antónimos recíprocos: al sustituir uno por otro es obligatorio cambiar el orden sintáctico en que aparecen en la frase las cosas o personas relacionadas: suegro/yerno, comprar/ vender, mayor que/menor que, delante de/detrás de.

Llamamos campo semántico a un grupo de palabras que están relacionadas por su significado. Ejemplo: el campo semántico de los vehículos está integrado por: motocicleta, coche, furgoneta, camión, bicicleta…

Una familia de palabras (familia léxica o familia etimológica) está formada por un conjunto de palabras que comparten el mismo lexema o raíz y que, por lo tanto, tienen cierta relación de significado. Por ejemplo: niño, niñería, aniñado…

Para crear una familia de palabras solamente hay que añadir a cualquier lexema todos los morfemas que pueda admitir; ya sean prefijos o sufijos. Por ejemplo: árbol, arboleda, arbusto, arbóreo, desarbolar.

El elefante encadenado / Jorge Bucay

EL ELEFANTE ENCADENADO
Jorge Bucay / Déjame que te cuente
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosostros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré.

Literatura del Siglo XVIII

Contexto histórico y social

El siglo XVIII es conocido como el «Siglo de las Luces», y es que, en efecto, con este siglo XVIII va a iniciarse la transformación económica, social y tecnológica de nuestro mundo occidental a la luz de la razón propugnada por la Ilustración.

El invento de la máquina de vapor (1705), provocará la Primera Revolución Industrial en Inglaterra y, por extensión, el despegue económico de Europa. Es una época de crecimiento demográfico y mejora en general del nivel de vida, especialmente en las ciudades, aunque el aspecto de estas siga siendo medieval (murallas, puertas de las ciudades que se cierran por la noche, barrios extramuros… ). Se trazarán más y mejores caminos, se perfecciona la navegación y se mejora la marina mercante, se construyen nuevos puertos… La prosperidad económica se debe en gran parte a las colonias, proveedoras de materias primas y metales preciosos a la vez que consumidoras de los productos fabricados en las metrópolis.

La Enciclopedia francesa (1751) supondrá el triunfo de la razón sobre la superstición y el dogma. La Ilustración hará bandera de esta causa a través de la Enciclopedia de Diderot y D’Alambert, cuyo propósito fue reunir y difundir en un texto claro y accesible todo el conocimiento acumulado hasta la fecha. En sus 72.000 artículos será expuesta la ideología laicistapragmáticamaterialista y burguesa de la Ilustración. Entre sus 140 colaboradores, destacarán figuras como VoltaireRousseau.

Aunque durante gran parte del XVIII perdurarán las monarquías absolutas, es la época del Despotismo ilustrado: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. El estado asumirá, frente a la anarquía individualista de la época barroca, la dirección de la cultura. Para ello se apoyará en una minoría intelectual que tiene muy claro su cometido, a pesar de la posible insumisión del pueblo. Los políticos ilustrados se propondrán reformas encaminadas a separar el poder civil del religioso, mejorar la agricultura, impulsar la industria y modernizar la Administración.

La Edad Moderna toma su punto de partida con la Independencia de los Estados Unidos de América (1776). Un nuevo orden mundial ha llegado. Todo va a cambiar.

Finalmente, la Revolución Francesa (1789) nos traerá no solo revolucionarias ideas de igualdad con la Carta de derechos del hombre y del ciudadano, precursora de la de los Derechos Humanos actual, sino también un nuevo modelo social basado en clases sociales y no estamentos. Las antiguas estructuras sociales basadas en el feudalismo y el vasallaje serán sustituidas por el sistema de clases que aún hoy rige.

El Siglo de las Luces: la Ilustración y el Neoclasicismo

La Ilustración, propiciada por la burguesía, romperá abruptamente con el principio de autoridad y proclamará como única vía de conocimiento el predominio de la razón y la experiencia sobre la fe o la superstición. El cristianismo cede terreno a un vago deísmo natural, sin doctrina ni dogmas. Esta estructura del saber tendrá como consecuencia que la filosofía y la ciencia sean las disciplinas más valoradas. Este periodo será conocido como “Siglo de las Luces” o “Siglo de la razón” y buscará la felicidad humana a través de la cultura y el progreso.

Las nuevas ideas asociadas al pensamiento ilustrado hicieron que el arte y la literatura se orientaran hacia un nuevo clasicismo conocido como Neoclasicismo. En literatura se busca la expresión moderada de las emociones, y emular normas y reglas clásicas (puestas de actualidad gracias a los descubrimientos arqueológicos de este período). Al mismo tiempo se valoró el equilibrio y la armonía como el principio estético dominante. Al prevalecer el racionalismo y el sentido común, los impulsos más pasionales fueron reprimidos, en detrimento de la literatura de creación. De ahí que interesen más el ensayo, la sátira de costumbres, los tratados pedagógicos, etc., que la literatura de ficción. Se trata, en suma, más de enseñar que de manifestar sentimientos o entretener. La literatura, como conducto a través del que se manifiestan las ideas, cobra una función eminentemente didáctica, de ahí la propuesta neoclásica: “enseñar deleitando”.

La Ilustración en España

La Ilustración en España se inscribe en el marco general de la Ilustración europea (espíritu crítico, fe en la razón, confianza en la ciencia, afán didáctico). Las influencias que recibirá son esencialmente francesas.

Los ilustrados fueron una minoría culta formada por nobles, funcionarios, burgueses y clérigos. Básicamente se interesaron por:

þ Reforma y reactivación de la economía (preocupación por las ciencias útiles, mejora del sistema educativo).

þ Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país.

þ Interés por las nuevas ideas políticas liberales, aunque, en su mayor parte, no apoyaron planteamientos revolucionarios.

Reflejo del nuevo espíritu en España serán la creación de la Biblioteca Nacional (1.712) y la Real Academia Española (1.713), fundada ésta por Martínez Pacheco, marqués de Villena, y la R.A.E., que adopta el lema de “Limpia, fija y da esplendor”, y velará por la pureza del idioma, con un criterio normativo aunque no intransigente. Proliferarán tertulias, sociedades y salones literarios, donde gentes de cultura imponen sus gustos, basados en el orden, la pureza y la mesura, frente al dinamismo y la exageración barrocos precedentes.  Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia. Pese a los afanes ilustrados, la mayoría del país siguió apegada a los valores tradicionales.

Corrientes literarias del siglo XVIII

Se diferencian a lo largo del XVIII tres corrientes literarias principales: el Postbarroco, que ocupará casi todo el siglo XVIII, y Neoclasicismo y  Prerromanticismo, que coexisten en los últimos años del siglo.

þ El Postbarroco pretende continuar el estilo, técnicas y temas característicos del Barroco del XVII sin aportar nada nuevo ni de especial calidad.

þ El Neoclasicismo se caracteriza por aplicar las ideas propias de la Ilustración a la vez que busca un regreso a los valores clásicos grecorromanos. Los rasgos que definen esta corriente se pueden resumir en los siguientes:

  1. Sometimiento a las reglas de las 3 unidades clásicas (de acción, de tiempo y de lugar)
  2. El arte y literatura deben tener una finalidad didáctica
  3. Mesura: eliminación de la obra de arte de los sentimientos desbordados.
  4. Imitación de la naturaleza.

þ El Prerromanticismo coexistirá con el Neoclasicismo en los últimos años del siglo y anticipa el Romanticismo del XIX al dar prioridad a los sentimientos por encima de la razón. Se caracterizará esta corriente por la ambientación de las obras en una naturaleza estridente, macabra o desbordada: días de tormenta, noches oscuras y tenebrosas, cementerios, ruinas, etc.

La prosa del siglo XVIII

La mayor parte de las obras del XVIII está escrita en prosa, aunque son pocas las novelas que se publican. Destacan como novelistas el Padre Isla con su Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, una crítica a los malos predicadores de la época, y Diego de Torres Villarroel, con su Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Doctor Diego de Torres Villarroel, autobiografía novelada.

El género narrativo del siglo XVIII más importante es el ensayo, ya que, como hemos visto, los rasgos que predominan en esta época se desarrollan mejor con la exposición teórica de ideas, pensamientos y críticas. Entre los ensayistas más conocidos de la época hay que resaltar a Ignacio de Luzán, Fray Benito Jerónimo Feijoo y a Gaspar Melchor de Jovellanos.

A Luzán le debemos La poética, un monumental tratado sobre teoría literaria que será considerado el modelo teórico de la poética neoclásica en la literatura española y sin duda el más influyente en el siglo XVIII.

Fray Benito Jerónimo Feijoo escribió el ingente Teatro crítico universal, que tuvo como finalidad principal divulgar el conocimiento y las nuevas ideas ilustradas de la época y arremeter contra las supersticiones y la ya agotada cultura barroca.

Jovellanos pondrá su pluma al servicio de la Ilustración, siendo considerado el más sobresaliente de los ilustrados españoles. Aunque cultivó la poesía y el teatro, sus escritos principales fueron ensayos de economía, política, agricultura, filosofía y costumbres, desde el espíritu reformador del despotismo ilustrado. Destacan su Informe sobre la ley agraria y su Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos y diversiones públicas, Memoria sobre la educación, o su Memoria del Castillo de Bellver.

El ensayo ilustrado tuvo un cauce de difusión muy importante en los periódicos. Aunque habían aparecido esporádicamente en siglos anteriores, es durante el XVIII cuando se produce un desarrollo pleno del periodismo. La finalidad de los periódicos del siglo XVIII fue fundamentalmente educativa y divulgativa.

El género epistolar (que adopta forma de carta, bien sea dirigidas a personas reales, bien a personajes ficticios) se convirtió en un género muy abundante durante el siglo XVIII, ya que servía perfectamente para ejercer la crítica de costumbres, comportamientos e ideas.

A este género pertenecerán las Cartas eruditas y curiosas, del mencionado Feijoo y las Cartas marruecas de José Cadalso, en las que, a imitación de las Cartas persas del francés Montesquieu, realiza una crítica de las costumbres y creencias de la sociedad española del siglo XVIII desde la perspectiva de un joven árabe que visita España, Gazel, su preceptor Ben Beley y el español Nuño, amigo del joven, mediante el cruce de cartas entre los protagonistas.

A José Cadalso debemos también Noches lúgubres, un diálogo en el que un joven se lamenta por la muerte de su amada, que es considerado como precedente del Romanticismo del XIX tanto por el tema tratado como por la expresión emotiva de los sentimientos y Los eruditos a la violeta, una sátira de la educación superficial y de aquellos que aparentan tener muchos conocimientos cuando, en realidad, son unas ignorantes.